¿Por qué en el pene?
At A Glance
Author rockie
Contact rockie@bme.anon
When A year ago
Artist Alberto
Studio Black Tattoo
Location Elda, Alicante, Spain

Por todo lo que podía haber visto en revistas especializadas y también a través de internet tenía muy claro que el día menos pensado yo mismo contaría con uno. La idea de tener un Prince Albert adornando mi pene es algo que siempre me había atraído y excitado mucho.

Cuando hablas con la gente que se perfora encuentras muchos motivos distintos por lo que lo hacen, pero el principal es el estético y eso es lo que a mí menos me ha gustado siempre y la razón por la que me terminé quitando los tres pendientes que tenía en el lóbulo de mi oreja derecha y el piercing en el cartílago de la izquierda.

Esta vez quería encontrar una razón de peso para realizar algo, a una parte de mi cuerpo tan privada como mi propio sexo, que sólo yo iba a disfrutar y a elegir con quién hacerlo. Por eso la ocasión del sexto aniversario con mi pareja me pareció una ocasión más que suficiente de celebración, de entrega y sacrificio al mismo tiempo.

¿Por qué en el pene? Porque las sensaciones antes, durante y después de que te pongas el PA son muy extremas y se vive de forma muy especial. Además como hombre me parecía el mejor lugar para subrayar la afirmación de la virilidad y la belleza del órgano sexual masculino. También elegí el pene por ser la zona más privada y la más preciada con la que un hombre cuenta. Así mientras mucha gente piensa que perforarlo es una agresión, yo, al igual que otros muchos, creo que es un acto de reanimación e incluso envuelve hasta un poco de narcisismo, porque tú eres el primero que disfruta mirando, sintiendo y tocando el Prince Albert en tu pene.

El día en cuestión me desperté sabiendo que iba a ser especial. Fui al estudio de tattoos y piercing y después de que me explicaran como era el proceso y como lo hacían y todo lo necesario decidí que en ese mismo momento estaba listo para la perforación. Por la naturaleza del sitio a perforar era un poco incomodo el estar en el estudio desnudo de cintura para abajo y con alguien a punto de ponerte un pendiente en el pene. Había pensado muchas veces antes en ese momento y solo la idea llegaba a excitarme un montón, alguien trasteando tu pene para perforártelo y ponerte un pendiente, pero la verdad es que cuando estuve tumbado en la camilla estaba un poco preocupado y lo último que me vino a la cabeza fue ningún pensamiento de tipo sexual. Me hice a la idea de que estaba en la consulta del urólogo y la verdad es que era lo más parecido.

Tengo que decir que Alberto (uno de los dueños de Black Tattoo), el chico que me realizo el piercing fue súper amable y que en todo momento estuvo explicando lo que estaba haciendo, cosa que hizo que yo estuviera bastante relajado. Me aplico una ligera anestesia local en spray y después de meter un catéter metálico por la uretra para impedir que la aguja dañara la pared de esta al atravesar la base del glande, se dispuso a perforar por el punto que previamente había marcado. En ese momento noté como la aguja entró, pero no fue doloroso. Luego puso el pendiente que elegí, uno con dos bolas, y ya estaba listo. Me fui a casa sin sentir ninguna molestia y sin decir nada a nadie.

Cuando habían pasado dos semanas ya estaba bastante en buen estado y recuerdo que la sensación de los primeros días era alucinante, era como tener estimulación constante en el glande, pero no a lo bestia, sino muy agradable. Me moría de ganas por masturbarme y me contuve todo lo posible hasta que no pude más y con mucho cuidado y delicadamente me masturbé disfrutando la presencia de mi nuevo complemento genital que me estaba haciendo sentir tan absolutamente extasiado.

El proceso de cura fue muy rápido porque seguí todas las recomendaciones de higiene que me hicieron y no tuve ningún problema. Teniendo unas medidas de higiene básicas, utilizando un jabón con un ph suave y suero fisiológico para lavar la herida no tiene porque haber ninguna complicación. No sangré en ningún momento, ni tuve problemas al mear ni nada de nada. En menos de un mes ya estaba celebrándolo con una buena sesión de sexo con mi compañero, ya que esa precisamente fue una de las razones por las que ahora en mi pene hay un bonito PA.

Ya hace 16 meses que lo tengo y cada día estoy más contento. Al cabo del año puse uno de un grosor un poco más grande, y lo volveré a cambiar dentro de poco. La idea de tener algo tan privado y que nadie se imagina me encanta y a la vez me excita mucho en algunas ocasiones. Al igual que me divierten mucho las caras de sorpresa en la playa y también en el gimnasio cuando alguien lo ve en las duchas, te miran y te vuelven a mirar con cautela para comprobar que el destello de tu glande no era un brillo del agua.

No me arrepiento en absoluto de haberme hecho el Prince Albert, al contrario cada vez que lo miro y lo uso me gusta más.


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