metal y plastico por mi cuerpo
At A Glance
Author rastitas
Contact rastitas@bme.anon
When Five years ago
Artist yo
Studio en mi casa
Location valencia
MI PRIMER PIERCING HECHO POR MÍ

Bueno...

No se por donde empezar.

Desde muy pequeña siempre me habían atraído las modificaciones corporales. Por que no era algo muy convencional, era atrevido, trasgresor y necesitaba crecer conociendo eso de darle un toque muy personal a mi aspecto.

Me llamaba mucho la atención lo poco que se podía observar por la calle por que en aquella época no era muy habitual ver tanta gente con rastas, piercing, tatuajes y mucho menos las escarificaciones, branding, poketing, tongue split y toda la amplia gama que se ha ido creando alrededor de este grandísimo arte.

Además eran muy escasos los estudios realizados sobre este tema que pudieran calmar mis ganas de saber, al margen de los repetitivos books de fotos que habían en las cuatro tiendas de tatoos que podías encontrar con esfuerzo, y casi siempre se les asociaba erróneamente a gente marginal (pensemos en el nivel adquisitivo necesario para perforarse o tatuarse con asiduidad). Y ya ni hablemos de lo que podía pensar mi madre de todo esto...menuda fiera ella...

Cuando al fin alcancé la mayoría de edad y con un corte de mangas a las opiniones maternas, decidí hacerme la perforación de la lengua. Y ahí empezó a entusiasmarme la idea, pese al incomodo hinchazón. Se me abrió un nuevo mundo de posibilidades en el que necesitaba profundizar a toda costa.

Seguí por el labio y ceja y me gustaba el rollito, la decoración corporal era lo mío así que pensé en buscar lo necesario y atreverme a hacérmelo yo ¿quien mejor si no?

Me decanté por el pezón aunque mi colega, que por aquel entonces era en quien mas confiaba para estos temas, empezó a meterme un poco de miedo hablándome de lo mucho que me iba a doler. Yo no sabía muy bien que pensar, él ya entendía de perforaciones en el pezón y me juraba que para él fue el peor, y tenía razón...por que desde entonces no ha vuelto a ponerse otro....Jeje, cobarde.

Yo pasé de todo, superé esos miedos ridículos y estúpidos, porque ya se sabe, con miedo no vas a ninguna parte, y empecé a buscar las cosas necesarias para poder contar con la máxima seguridad, pues no quería que se infectara; ante todo pensé en la higiene, que es muy necesaria para todo este mundillo.

Por suerte Me regalaron un catéter, compré el pendiente y el resto lo pude encontrar entre los rincones de mi casa (no veais la de curiosidades que te encuentras en un cesto de costura).

Una tarde estaba con mi novio y se lo dije:

-Blas siéntate ahí... vas a tener que ayudarme.

Me miró con los ojos de quien no sabe para nada lo que le viene encima, aunque podía imaginárselo.

Le dije que me apetecía explorar nuevas sensaciones y hacerme un piercing en el pezón.

Él se echó las manos a la cabeza y me dijo que estaba loca, hacérmelo yo sola, sin experiencia, que si sabía lo que hacía y un montón de problemotes más; pero al final lo convencí para que estuviera presente por lo que pudiera pasar.

Sentada en el sofá, a un lado aguja, vaselina, anilla y un poco de betadine.

Mi novio enfrente...con más cara de susto que la mía.

Nerviosa por el dolor que iba a sentir y sin saber si sería capaz de aguantar, me atemorizaba la idea de poder desmayarme con la aguja clavada...

Empecé a pintarme los agujeros...desinfecté la zona.

Cogí la aguja; al principio me temblaba la mano y también todo el cuerpo, pero me fui calmando y empecé a meter la aguja lentamente y decidida por un lado, a mitad del espectáculo se me fueron las fuerzas pero me rehice y continué con firmeza hasta el final. Fue una experiencia brutal, gloriosa, no se si afirmar que la mejor de mi vida.

Notar como mi pezón era atravesado por un metal punzante y luego un plástico....buff, que escalofrío!

Acto seguido me metí el pendiente y me levanté eufórica de la emoción que sentí al comprobar mi sospecha de que no doliera casi nada en comparación a lo que mi mente podía llegar a imaginar.

Ahí estaba yo! Con un aro colgando de mi pecho! Fruto de mi propia mano!

Estaba realmente muy orgullosa de mi misma.

Mi novio se mareó y aún me tocó auxiliarlo jajaja vaya momento aquél.

Desde entonces ya podéis imaginar...llevo cuatro años ejerciendo en mis ratos libres y ya me he hecho unos cuantos más.

Ahora, al paso de los años, cada vez me doy más cuenta de lo mucho que me encantan los piercings y todo lo que tenga que ver con el arte corporal, que no es poco. Llenan una parte muy importante de mi vida.

Bueno...espero que os guste, un besazo y se despide una admiradora


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