¡Hola a todos los perforados/as y a los que se lo puedan estar pensando! Yo vivo en Madrid y esta es mi historia.
At A Glance Author perforadosalpoder Contact perforadosalpoder@hotmail.com When Two years ago Artist quien realizó el procedimiento Studio SkinArt Location madrid Desde hace ya unos cuántos años me llamaba muchísimo la atención todo lo relacionado con el arte corporal, piercings y tatuajes, y dudaba entre hacerme alguno o no, supongo que como casi todos al principio, ¿verdad? En mi caso además había un factor de dificultad, ya que curro en una oficina cara al público, y allí está terminantemente prohibido exhibir tatuajes, piercings y demás. Puede parecer un tanto anticuado y carca, pero hay muchos sitios así. Y por otro lado, no estaba dispuesto a jugármela en ese aspecto; es un buen curro, con el que estoy contento y no quería problemas allí..
Lo pensé bastante y comprendí que si me perforaba, tenía que hacerlo en algún punto corporal que pasara desapercibido exteriormente.
Por entonces yo iba a un gimnasio de Vallekas, y allí coincidí una vez en las duchas con un tío que llevaba ¡tres! piercings en el pezón izquierdo: dos aros con una bola (uno mayor y el otro más pequeño) y una barra vertical atravesada. Me quedé flipado viéndole y en ese mismo momento pensé: "está decidido, yo también voy a por eso". Le pregunté dónde se los había hecho y si le había dolido mucho y todas esas cosas que los novatos preguntan, y él muy amablemente me proporcionó la información que le pedía. Eso sí, me advirtió que doler, dolía bastante y que por ello tenía que estar bien decidido a hacérmelos, que si no, mejor dejarlo. Pero yo ya estaba lanzado.
Total que a los pocos días ya estaba yo dispuesto sobre la mesa de "operaciones", sin camiseta y en manos de mi verdugo. Pero es curioso: si tienes verdaderas ganas de perforarte, aunque inevitablemente estés nervioso sobre todo la primera vez, te sobrepones a todo.
Yo había pensado perforarme los dos pezones, pero de manera diferente cada uno (me va un poco lo asimétrico, je, je). En el izquierdo que es por el que empecé, decidí ponerme tres barras de 1 mm de grueso con una bola en uno de los lados y un cono puntiagudo en el otro, dispuestas simétricamente formando una especie de estrella de seis puntas (alternando los conos y las bolas). Lo hablé con mi verdugo y decidimos hacer las tres perforaciones una tras otra separadas por intervalos de dos meses, para que así cicatrizaran sin problemas.
Bueno, pues allá íbamos por primera vez. Respiro fuerte y una, dos, ¡tres! El dolor fue enorme desde luego, más del que yo nunca había experimentado en mi vida, pero también es verdad que lo peor pasó en muy pocos segundos. Luego un poco de escozor mientras te colocan el asunto, y ¡ya está! Cuando me incorporé y me vi en el espejo mi primer piercing, casi no lo podía creer. ¡Se veía fantástico! Me parecía que de algún modo había roto una barrera con la que me autolimitaba, y que con ello me había incorporado a una nueva fraternidad mucho más libre y auténtica. Era como un trofeo de caza mayor, algo que venía a ser absolutamente mío y personal, algo que superaba todas mis expectativas una vez conseguido, y de lo que me sentía inmensamente orgulloso.
Cicatrizó sin problemas, y una tras otra fuimos sucesivamente poniendo las otras tres barras. Es curioso, la última apenas me dolió, aunque dicen que cuantos más llevas más dolorosos se vuelven los sucesivos. Cuatro meses y ya tenía un pezón izquierdo glorioso, y ahora empezábamos con el derecho.
Para el pezón derecho había decidido empezar poniendo un aro de 2 mm de grueso con una bola dorada. Naturalmente que al ser la perforación de entrada más gruesa, dolíó infinitamente más que las anteriores. De hecho, el tío me pegó de entrada un viaje en el que ya ví todas las estrellas, y antes de poder reponerme me dice: "pues estamos a medias porque la aguja todavía no ha terminado de pasar, así que allá vamos otra vez". Y otro viaje como el primero. Cuando le oí decir. "ya está, ya ha pasado", tuve que pedirle que parara y me dejara respirar un poco para reponerme. Luego todo fue ya sin problemas, cicatrizó bién, y dos meses después me puse un segundo piercing en ese mismo pezón; esta vez fue una banana vertical con una bola roja grande arriba. Volvió a doler bastante pero no sé, me parece que uno ya acaba acostumbrándose.
Con mis tres piercings en el pezón izquierdo y mis otros dos en el derecho, por el momento creo que ya tengo suficiente para esa zona. A ratos pienso en dilatar el agujero del derecho para llegar a pasar un aro más grueso, no sé, quizás hasta 3 o 4 mm, pero aún no lo tengo claro. Supongo que ya estoy un poco cansado de castigar siempre el mismo sitio del cuerpo. De todos modos, si alguien ya lo ha hecho y quiere contarme su experiencia, se lo agradeceré.
¡Pero es fantástico el resultado! Por supuesto, nadie sabe en el curro lo que me he hecho. Pero me siento increíble, soy consciente de mis pezones como nunca antes, con una sensación irresistible que me hace entrar en erección solo con recordarlo. Y la sensación al hacer el acto sexual con mi novia y sentir cómo me los acaricia es indescriptible (y eso que al principio no le hizo mucha gracia que me los hiciera, aunque ella ya llevaba uno en la ceja). En fin, hace un par de años de todo esto que os he contado y cada día que pasa estoy más satisfecho de lo que hice. ¡Tres más dos piercings son guay, de verdad que sí!
Lo que pasa es que esto puede acabar siendo un vicio. Por el momento me he hecho otro más en el ombligo; ya sé que es más propio de chicas, pero me apetecía hacérmelo también desde hace tiempo (por supuesto, el dolor es la mitad de la mitad del que se siente en el pezón). Y me he empezado a hacer tatuajes. Dos regulares de tamaño uno en cada hombro, y otro más pequeño en el omoplato izquierdo, pero ahora voy ya a por uno grande en el otro omoplato y quizás otro en la parte baja de la espalda, de lado a lado del cuerpo. Creo que voy a intentar acabar poco a poco con la espalda totalmente tatuada, pero en vez de con un solo dibujo inmenso, con varios más pequeños que me vayan gustando, y luego se tratará de unirlos todos en una sola composición rellenando los huecos.
Para terminar, deciros que aunque el dolor es inevitable, lo peor se pasa en unos pocos segundos (al dia siguiente ya ni te acuerdas), y el resultado compensa con creces el mal momento. Por ello, si os lo estais pensando, no le deis más vueltas y decidiros. Eso sí, conviene tener claro qué tipo de joya es la que quereis insertar, algo que realmente os resulte motivador. Y es fundamental elegir bién el local, con profesionales de verdad, aunque a lo mejor sea un pelín más caro. Y por supuesto, seguir al pie de la letra las instrucciones para la correcta cicatrización. ¡¡¡De verdad que luego ni vosotros mismos os creereis lo bién que os sentís! Cuando en la piscina o en la playa os quiteis la camiseta os mirarán bastantes con envidia, os lo aseguro. Y si alguien quiere escribirme por consultar alguna duda o simplemente comentar un poquillo, estaré encantado de contestarle.
Un saludo a todos, los perforados y los que aún no.