Siempre me ha llamado la atenciòn los piercing en las tetillas... me parecen excitantes y sensuales. No me gusta el exceso de piercing, pienso que sòlo se ven bonitos en determinadas zonas... tal vez en el lòbulo de las orejas, en las tetillas, en la lengua, en la nuca... y una sola modalidad, o dos; no todas a la vez, pues pierde la gracia y luce grotesco y recargado para mi gusto.
At A Glance Author Seth Contact Seth@bme.anon IAM Seth When Two years ago Artist Mi amigo Roberto Studio En su casa Location Caracas-Venezuela Varios de mis amigos tienen piercing en los pezones, me encanta còmo se les ven y siempre me sentì tentado a ponèrmelos yo tambièn.
Una vez iba yo por el boulevard de Sabana Grande, cuando vi a un vendedor ambulante (en Venezuela les llamamos buhoneros) muy atractivo, que vendìa piercing y los colocaba allì mismo; llevaba puesta una camiseta ajustada que marcaba provocativamente sus pezones y a travès de la delgada y flexible tela se le notaban los piercing que llevaba puestos. No resistì la tentaciòn de acercarme y preguntarle què tal era la experiencia, cuanto costaba, etcètera. Durante nuestra conversaciòn me contò que los piercing habìan incrementado mucho màs el placer erògeno en sus pezones; acto seguido se levantò la parte delantera de su camiseta para mostrarme sus piercing y casi me dio un desmayo... tiene unas tetillas lindìsimas, rosaditas, provocativas, con unos bellos piercing de argolla puestos en ambas. Se le veìan increìbles. A pesar de que el precio me pareciò econòmico, ese dìa no me decidì a ponèrmelos. Pasè por allì en distintas ocasiones, nos saludàbamos y conversàbamos un rato. Terminamos siendo amigos.
Un dìa Roberto (asì se llama èl) me invitò a su casa para conversar, tomarnos unas cervezas y... disfrutar un rato juntos. En esa oportunidad lleguè a su casa con varias cervezas que habìa comprado y algo para picar, toquè la puerta y cuando me abriò ¡Guauuu!... me estaba esperando sin camisa y llevaba puestos unos bonitos boxer azules, asì que pude deleitarme con la vista de su bello cuerpo y sus pezones lindìsimos adornados con un hermoso juego de piercing distintos a los que llevaba el dìa que nos conocimos y que, segùn me contò, estaba estrenando especialmente en ocasiòn de mi visita; Eran un par de barritas cortas con una pequeña incrustaciòn de Swarosky azul en las bolitas de los extremos, que realzaban a màs no poder sus bellos y sensibles pezones rosados, hacièndolos màs provocativos -de hecho, ese dìa pude comprobar lo sensibles que los tenìa- ...
Para resumir la historia, el caso es que esta vez sì logrò convencerme y decidì colocarme uno solo en la tetilla izquierda, para lo cual no escatimò en medidas de higiene y seguridad: guantes de latex nuevos, pinzas especiales esterilizadas, aguja nueva, alcohol, algodòn, gasa esterilizada, etc. mi amigo Roberto es todo un experto en la materia. La experiencia doliò un poco (es un dolor placentero) pero fue muy excitante y el resultado me gustò mucho. Me puso una argolla pequeña y discreta con una bolita de acerina. Por supuesto que insistì en pagarle la tarifa estipulada por ponèrmelo... una cosa es la amistad y otra los negocios. Salì de su casa encantado por ambas experiencias (la del piercing y... todo lo demàs que sucediò antes y despuès del piercing, pero esa es otra historia que tal vez les cuente en alguna pàgina gay).
Al dìa siguiente de colocàrmelo, iba caminando por el centro de Caracas y una chica de esas que creen que por su condiciòn femenina todo el mundo debe apartarse para darles paso cual reinas, me embistiò clavàndome su hombro izquierdo justo en mi aùn adolorido y sensible pezòn recièn pirceado. El piercing se enganchò en la hebilla de la correa de su bolso y me lo halò... casi me arranca la tetilla con piercing y todo... me mirò con cara agresiva por no haberme apartado de su camino y siguiò sin siquiera disculparse. Tuve que comprar por allì mismo otra camisa para cambiarme, pues la que llevaba puesta quedò ensangrentada.
El resultado de aquèl accidente fue que el pezòn se me infectò e inflamò, tuve que medicarme y demorò màs de lo usual en cicatrizar (normalmente tarda alrededor de una semana). Me quedò un queloide en ambos extremos de la perforaciòn y el pezòn izquierdo me quedò bastante màs grande que el derecho. Me gustarìa saber si existe algùn recurso quirùrgico para eliminar esa perforaciòn y volver a ponerme el piercing un poco màs atràs, asì que si alguien me hace el favor de informarme se lo agradecerè.
El caso es que llevo puesto un piercing en el pezòn izquierdo, me gusta mucho còmo se ve y me he comprado varios modelos distintos para lucirlos en diferentes ocasiones ya sea en la playa o en alguna discoteca de esas donde uno puede bailar sin camisa.
Otra cosa que he notado es que, tal como me lo dijo mi amigo Roberto cuando nos conocimos, el piercing intensificò mucho màs la sensibilidad erògena en mi pezòn, lo cual ha hecho mucho màs placenteras -para ambos- mis posteriores visitas a su casa...