Por fin lo conseguí !!!
At A Glance
Author avengersx
Contact avengersx@hotmail.com
When Two years ago
Artist Paola
Studio Tonatiuh
Location México DF
 
Soy un chavo de 27 años, vivo en México y soy Chilango. En mi país a las niñas desde bebes se les perforan los oídos y a los chavos algunos padres les permiten perforarse hasta la preparatoria, cosa que aun no es muy bien vista por nuestra sociedad y ni hablar de perforaciones que no sean en la oreja.
 
Mi experiencia comenzó hace 8 años viendo una revista de Rock, no podía creer lo que veía, uno de los integrantes de un famoso grupo a mediados de los 90s tenía una argolla en uno de sus pezones. La imagen me estuvo dando vueltas en la cabeza durante mucho tiempo,  pensaba - debe sentirse genial !!! -.
 
Mis pezones siempre han sido muy sensibles y disfrutaba mucho estimularlos mientras me masturbaba o tenía relaciones sexuales, me gustaba mucho usar pinzas para ropa en ellos e incluso llegué a probar cera caliente.
 
Ya en la Universidad a mediados del 98 decidí probar lo que sería que una aguja atravesara esa parte tan sensible de mi cuerpo y que hacía fácilmente tuviera una erección. Conseguí una aguja de coser, unas pinzas y un plumón, la aguja la esterilicé con alcohol. Con todos los instrumentos me encerré en el baño de mi casa que tiene un espejo de metro y medio de ancho por uno de largo. Todo estaba listo para empezar, estaba muy excitado, el calor recorría todo mi cuerpo, mis pezones estaban erectos, igual que mi miembro.
 
Desde chico hago ejercicio y me mantengo en buena forma, tengo el pecho amplio y algo marcado. Me quité la camisa y me vi al espejo; decidí perforarme el pezón izquierdo ya que soy diestro y sería mas fácil, use el plumón para marcar los puntos de entrada y salida justo debajo del pezón. El cuello se me acalambraba y las manos me temblaban, estaba seguro que me dolería, pero tenía que intentarlo. Coloqué las pinzas agarrando y jalando el pezón, pero me dolía bastante, quizá por los nervios, así que decidí hacerlo solo con las manos.
 
Coloqué la aguja sobre el punto de entrada y empecé a presionar. A medida que la aguja se iba internando en mi piel, un dolor muy agudo cruzaba todo mi pecho y se incrementaba al igual que mi excitación. Cuando la aguja había alcanzado la mitad de su camino el dolor era muy intenso, jamás pensé que ese tejido fuese tan grueso y costara tanto trabajo perforarlo.
 
Decidí detenerme, mi corazón bombeaba muy fuerte y parecía que latía dentro del pezón que intentaba perforar, me vi en el espejo y a pesar que no había concluido me gustó. Ya deseaba ver el trabajo terminado, así que tome valor y decidí presionar con todas mis fuerzas. En cuestión de 2 segundos mas apareció la aguja del otro lado, no podía creer que lo había hecho. Nuevamente me vi al espejo y era tanta mi excitación, que tenía que desahogarme. Instintivamente con una mano me acaricie el pezón no perforado y con la otra me desabroche los jeans para masturbarme, en cuestión de segundos llegué hasta lo que en ese momento había sido el orgasmo mas intenso de mi vida.
 
Se que no debí hacer lo que hice, pero debía desahogarme, así que me lave muy bien el pecho para que no se me infectara y ahora venía lo mas difícil, ¿qué voy a poner en el nuevo orificio?. Como no encontré nada adecuado me saque la aguja con bastante dolor y dejé que sanara. Por lo menos mi curiosidad había sido satisfecha.
 
Desde ese momento se volvió obsesión conseguir joyería adecuada para ponerla en mi pezón, pero como no encontré nada lo dejé en el olvido hasta finales del 99 que encontré este sitio. Leyendo las historias y viendo las imágenes recordé lo que había hecho hace unos años antes y la sensación que en mi había provocado.
 
Busque y busque hasta que encontré varios sitios donde hacen tatuajes, entre ellos los famosos locales de Coyoacán, pero no se me hacía un lugar lo suficientemente limpio como para hacerme la perforación.
 
Preguntando llegué a Tonatiuh, un local que se encuentra a un par de cuadras del Metro MA de Quevedo al sur de la Ciudad de México. Ahí me atendió "El Ruso", un cuate muy buena onda que es el artista tatuador del lugar. Le pregunté precios de la joyería, información en general y me dijo que el solo tatuaba, la que hacía las perforaciones era Paola. Como no estaba, le llamé a su celular e hice una cita para el día siguiente. Esa noche no pude dormir pensando que por fin tendría lo que había deseado hace ya mucho tiempo.
 
Llegué puntual a la cita y Paola ya estaba preparando todo para el procedimiento. Me preguntó donde me quería perforar y me sugirió la joyería adecuada. Escogí un CBR 12ga de pulgada y media. Me pasó atrás del mostrador a una área que parecía consultorio, todo muy limpio y en su lugar, la joyería que había escogido en su paquete sellado al igual que las agujas. Me quité la playera y senté en la cama, una igual a las que usan los doctores cuando te hacen un chequeo. Pensé que se repetiría la experiencia de excitación y nervio cuando yo mismo me perforé, pero estaba muy calmado, de alguna forma ya sabía lo que iba a pasar.
 
Paola se lavó las manos y se puso unos guantes de cirujano, limpio muy bien el área, pintó los puntos de entrada y salida, me pidió que me viera al espejo para darle mi aprobación y me acosté en la cama. Una vez todo listo inició el proceso... "respira profundo, inhala, exhala", tres veces lo hice y en la tercera me pidió que lo hiciera lentamente. En ese momento sentí de nuevo aquel dolor agudo que cruzaba mi pecho e iba incrementando conforme avanzaba la aguja, puse duros los pectorales para tratar de aminorar el dolor, no se si serviría de algo, pero fue menos doloroso.
 
Cuando la punta de la aguja recorrió todo su camino Paola dijo - listo, ahora la argolla -, colocó una punta de la argolla en el extremo final de la aguja y empujó hasta que la argolla estaba en su lugar, colocó el balín y cerró la argolla con unas pinzas especiales.
 
Me paré y para verme al espejo, mi pecho se veía increíble adornado con una argolla colgando de mi pezón izquierdo.
 
Paola me indicó cuales eran los cuidados que debía darle a mi nueva perforación, un tríptico con la misma información y una tarjeta con sus teléfonos para llamarle en caso que tuviera algún problema.
 
Días después la sensación era excitante, algo totalmente nuevo, una sensibilidad que me ponía realmente cachondo. Lo malo fue que no debía jugar con la argolla hasta que estuviera completamente sana la perforación, pero valió la espera. Aproximadamente 2 meses después la perforación había sanado, el resultado de todo el proceso era una erección constante día y noche provocada por la caricia de la argolla cuando me agachaba, el roce del cinturón de seguridad del coche y ni hablar del papel que jugó en mi vida sexual.
 
Actualmente tengo perforados ambos pezones y uso argollas 10ga.
 
Quiero agradecer a todos los que han participado en BME porque gracias a sus experiencias conseguí la información necesaria para hacerme la perforación de forma profesional e invitar a todos aquellos que aun lo están dudando, que lo hagan, no se van a arrepentir.
 





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