Una experiencia inolvidable
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Author anonymous
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When Three months ago
Artist Varios
Studio Varios
La primera vez que me sentí atraído por el piercing fue allá por 1992, una fecha un tanto temprana para ésta práctica en España, ya que todavía no se veían muchos (al menos los faciales) y casi todo el mundo el único piercing que conocía era el clásico pendiente en la oreja. El primero que vi fue en una fotografía del famoso y polémico libro de Madonna SEX, y tanto a mi como las personas que me rodeaban, lo encontraban impresionante, yo lo encontraba más que eso: fascinante e increíblemente estético!

No obstante, en el mundo gay eran más habituales, en las playas de ambiente (como las playas de Sitges) se podía ver con frecuencia tíos muy musculosos y varoniles con los pezones perforados. La primera vez que vi uno en las playas la imagen me perturbó tanto que ya no me la pude quitar de la cabeza. Sabía que quería uno para mí.

Me excitaba mucho la idea de tener una zona tan sensible como el pezón con un pendiente que colgara y estimulara la zona. También tenía en contra el hecho de que mi pareja es anti-piercings, así que me dijo tajantemente que ni se me ocurriera ponerme semejante cosa en el pezón, para él era y es algo que sólo se ponen los que les va el sexo leather, y en parte tiene razón...

Todo el mundo me decía que era un procedimiento muy doloroso, y lo cierto es que si hay algo que me asusté más en este mundo, es el sufrimiento físico. Me lo tuve que pensar mucho y en contra de la opinión de mi pareja, me decidí a perforarme el pezón. Busqué información, pero era una tarea muy difícil, Internet era sólo un embrión, así que lo único que podía encontrar eran informaciones breves y un tanto vagas del piercing en revistas gays. Busqué y busqué, y la verdad, había muy pocos locales especializados en realizar piercings, eran escasos, muy escondidos y a veces no te inspiraban de ningún modo confianza.

Un día de 1994 un amigo me llamó excitado: se había hecho un piercing en el ombligo. Le pregunté dónde se lo había hecho y me dio la dirección de un local de Barcelona que realizaban tatuajes.

Me puse muy nerviso, pero una tarde de sábado me acerqué y entré a preguntar. Me atendió un chico amable, me informó y me dijo todo lo que yo quería saber, aunque me avisó que me dolería, pero que sería sólo unas décimas de segundo. Respiré hondo y decidí hacérmelo. Estaba muy nervioso, el chico me preguntó en qué pezón quería el piercing, y la verdad, me daba igual. Decidió hacérmelo en el pezón derecho.

Para calmarme mientras preparaba todo, me iba preguntando cosas, que yo contestaba tembloroso. Me marcó desinfectó la zona y después me marcó los orificios de entrada y salida de la aguja.

Me tumbé y en un instante sentí el dolor más intenso que jamás haya vivido! pero cuando ya había emitido un leve gemido, la aguja ya estaba insertada. La imagen era fantástica! En seguida me insertó el pendiente, uno de diámetro pequeño. Me lo cerró y ya está!!! Me dio la simbólica bienvenida el club del piercing y me dio instrucciones para la cura.

Llegué exictado a casa lo más rápido que pude y cuando vi la imagen en el espejo, ufff, no me lo podía creer!. Podía sentir el pendiente balanceándose cuando caminaba, así que siempre lo tenía en mi mente. La cura duró varias semanas. No hubo complicaciones, aunque me salían muchas costras y a veces sentía en la zona dolor agudo.

El verano del año pasado decidí perforarme el pezón izquierdo, por motivos estéticos y personales... Acudí a un local donde veraneaba. Esta vez el procedimiento fue más sencillo y nada doloroso, ya que me aplicó una anestesia local, cosa que le agradecí (aún me acuerdo del dolor del primero!). Esta vez me puso un pendiente -un barbell- de diámetro más grande, que iba a juego con el del otro pezón. La sensación era extraordinaria, sentía a cada momento los pendientes y la zona se me sensibilizó tanto que me molestaba el roce de las camisetas!!!. El momento en que cumplían mejor su función era a la hora del sexo: con el balanceo de la penetración me producían un constante, excitante y placentero estímulo extra!!!

Desgraciadamente y a mi pesar, me los tuve que quitar hace un par de meses ya que se me infectó gravemente el del pezón izquierdo y el del derecho se me fue desgarrando a causa del gran peso del pendiente y me producía dolores constantes. Se me han cerrado los agujeros y las heridas. De todas formas, he decidido volvérmelos a hacer este final de mes cuando cobre (no es nada barato!!!), y engrandar los pendientes con el tiempo, así podré volver a tener mi trilogía (2 en los pezones y un Prince Albert!). Seguramente el día que me vuelva a hacer los pezones (a pesar del dolor!) también me haga un frenum..., pero bueno, eso ya es otra historia. Hasta pronto!!!


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