Como casi todo el mundo aquí también quería un piercing en mi ombligo hacía añares. 7 "añares" para ser precisa. Desde los 14 años la idea de tener el ombligo perforado daba vueltas por mi cabecita. Pero no, no es que alguien me lo impidiera (no tenemos esas cosas acá en Argentina), sino que era demasiado cobarde. Ni siquiera tenía los lóbulos de las orejas perforados... mucho menos idea tenía de lo que era una perforación.
At A Glance Author Antares Contact antares_chan@speedy.com.ar When A month ago Artist Nunca supe su nombre Studio Eurotribal Location Galería Bond Street, Buenos Aires A los 14 me perforé los lóbulos (con pistolita, je). Supuse que lo mejor sería esperar para volver a mutilarme. Y así pasaron los años... siempre con la idea de lo bien que se vería, pero acobardada por lo que podría ser el procedimiento y lo problemas de piel que tengo. ¡Y para colmo tener que pagar para que me lastimen! Y así siguen pasando los años...
Debo admitir que siempre he tenido una linda cintura y panza. Nunca exceso de peso por ahí, nunca un rollito. Mi novio siempre me había dicho de que si yo accedía a hacerlo, él me acompañaría y pagaría (lo que ahuyentaba alguno de mis miedos). Bromeando (o no tanto) este año arreglamos que me lo regalaría para mi cumpleaños.
La verdad es que nunca había temido tanto la llegada de mi cumpleaños. Carajos, hacía años que lo quería, no tenía porque asustarme tanto. Y la fatídica fecha llegó, pero a causa de problemas de horarios y demás el piercing no. Un mes completo tuvo que pasar para que un viernes mi novio me dijera "vamos mañana".
Ay, ¡que miedito tenía! ¿Ya? El tenía razón, era capaz de arrepentirme.
Ese sábado ya me levanté nerviosa. Arreglamos para encontrarnos en la galería Bond Street, ya que si en algún lugar debe ser, lo mejor será que sea ahí. Nos encontraríamos a las 18 hs. El problema es que mi trabajo terminaba a las 17 y tenía una hora completa para atormentarme... Así que fui a la galería para mirar aros a ver cual escoger.
Me paré frente a un local a mirar cuando un chico (perforado por toda la cara) me da una tarjeta y me pregunta que tengo en mente. Yo le cuento y muy amablemente me dice no tengo porque tener miedo (después de todo él no parecía demasiado intimidado).
A la hora marcada llega mi novio, pero el hecho de que estuviera muerto de hambre prolonga mis nervios por otra hora, mientras comemos pizza. Debo admitir que la pizza estuvo muy rica.
Entonces volvemos a la galería y luego de preguntar en varios locales nos decidimos a ir a Eurotribal, donde hacía unos meses habíamos preguntado.
Mucha gente cuenta sobre lo limpios o sucios que les parecen los locales de tatuajes y piercings, pero la verdad es que dado a que hay bacterias por doquier y que uno puede agarrarse una infección hasta en los hospitales eso no debería asustar a nadie. Supongo que pondría las manos en el fuego por cualquier local de Bond Street.
El muchacho que nos atendió tenía incluso más aros en la cara que el anterior, complementados por lo verde de su pelo y un par de rastas. Un muchacho de pocas palabras, y supongo que el hecho de que me la pasara repitiendo "tengo miedito" todo el tiempo le habrá hecho pensar que yo era "otra de esas...". La verdad me dieron ganas de preguntarle si me dolería, pero al ver la cantidad de aros en su cara me hizo sentir que me vería un tanto estúpida.
Elegí un aro (barra curva, no demasiado fina y con una preciosa bola 8).
Así que subimos a la salita sobre el local (donce había una chica recién tatuada descansando). Ella se va y el muchacho se pone a preparar las cosas. La verdad es que no recuerdo bien el orden de los eventos, pero marcó el lugar de la perforación, me limpió la panza, limpió los materiales y mientras me recostaba agarró la aguja. Para no impresionarme decidí no mirar el tamaño de la aguja, lo iba a hacer de todas formas, sin importar que tamaño tuviera.
Sigo diciendo que tengo miedo y mi novio me dice por última vez que si no quiero no tengo porque hacerlo. Ya no importaba. Lo quería más que nada. Ya no me iba a acobardar.
El muchacho apoya la aguja en mi panza (yo mientras tanto cerraba los ojos). Debo admitir que no sentí absolutamente nada cuando la aguja entró. Lo que sí sentí fue cuando salió. Ouch. Mis cuñadas (que se perforaron para la misma época) me contaron que no les dolió nada (si bien una se desmayó). A mí si me dolió...
Tampoco es algo de otro mundo, supongo que es como cuando alguien muy bruto te saca sangre, o talvez un poquitín más doloroso. El dolor es fuerte (nada de pinchacitos), ya que se trata de tejido bien fibroso.
Supongo que me porté bien, ya que solamente decía "ouch" y "ay" repetidas veces. Fue recién cuando el muchacho retiró el canal (que se inserta con la aguja) que no pude avitar insultarlo con un "la puta que te parió". Supongo que él habrá sabido que no se trataba de nada personal ^.^
Listo, ya está. El problema es que no me animaba a mirarlo, la panza todavía me ardía un poco. El chico entonces me dijo que me parara y lo viera al espejo. Wow, se veía muy bien.
Mi novio estaba entusiasmado por la peforación, me dijo que "estaba re-loco" como me pincharon. No tuvo miedo, mucho menos asco.
Luego bajamos, pagamos y luego de algunas recomendaciones fuimos a comprar lo necesario para el cuidado (rifamicina).
La verdad es que caminar fue un poco raro ese día ya que dolía un poco y el miedito de tocarlo no ayudaba mucho. Pero era más el miedo que otra cosa, ya que pude hacer mis cosas con total normalidad.
Esa misma noche dormí boca-abajo. Sin problemas... fue algo inconciente (así suelo dormir) y no molestó para nada. Tanto que seguí durmiendo así todas las noches.
Puedo decir que he tenido una excelente cicatrización estos 20 días que llevo el aro en el ombligo. Si bien la recomendación que me dieron era lavarlo con solución fisiológica 4 veces por día y pasarle rifamicina 1, decidí aplicar la rifamicina cada vez que lo lavara. Siempre moviendo bastante el aro para que los productos entraran bien, lo cual fue positivo. Tuve muy pocas promaciónes de suero (sangre nunca hubo) y el aro nunca se pegó. La inflamación fue poca y ninguna.
Con lo que tuve especial cuidado fue en no mojar la "herida" al bañarme. Tratar de impermeabilizar la zona no sirvió, así que pasé a bañarme en dos pasos. Primero arrodillada en la bañera, todo lo superior a la cintura, y luego sentada en el borde, todo lo de abajo. Por último lavaba la cintura y la espalda cuidando de no mojar la herida.
Desde el cuarto día voy al gimnasio. Tan solo tengo que cuidar que no le vaya mucho el sudor (¡arde!) y de no hacer contactos innecesarios. Luego de la segunda semana pude hacer mi rutina sin ningún problema, y desde el primer día hago abdominales.
Luego de semana y media así pude ducharme sin problemas. Hace pocos días me di un baño de inmersión. No fue muy bueno, porque luego de esto (y de que ya no me desinfecto tan seguido) apareció una gotita de pus. Tengo esperanzas en que no tendré ningún problemas relacionado con la cicatrización, pero por las dudas tendré siempre cerca a mis padres (son médicos, je).
Pues supongo que mi experiencia fue buena. Lo hice porque yo quería, no porque estuviera de moda (lo quiero desde antes que fuera moda), no porque mis amigas dijeron algo, no porque Britney lo usa, no porque mi novio quisiera. Nadie me obligó, pero tampoco nadie me dijo que no (aunque a mis padres no les entusiasmó la idea de que la beba que tanto cuidaron se hiciera agujeros en el cuerpo).
Supongo que cualquiera que quiera puede hacérselo, siempre y cuando sea realista en cuanto a lo que le están haciendo (después de todo esto es una mutilación) y de la responsabilidad que es el cuidado. No es que sea difícil, pero he leido varias historias sobre chicas que no se cuidaron bien y terminaron con infecciones. El cuidado de un piercing de este tipo no requiere más de medio cerebro, es tan simple como que cuando se inflama le metes desinfectante (en mi caso rifamicina al 1%) y listo.