Bueno, mi historia empieza, en realidad desde que nací, porque en seguida me pusieron caravanas en las orejas. Pero mi "obsesión" por los piercings empezó cuando vi por primera vez a alguien con uno puesto. Era la cantante de un grupo pop que tenía uno en la lengua. Desde ahí en adelante siempre me llamó la atención todo esto de body art. Cuando tenía 13 años, mi hermano mayor (en ese entonces 18 años) se perforó la ceja. Obviamente yo también quería uno en algún lado, pero sabía que no me iba a dejar por mi edad.
At A Glance Author BLooDY MARY Contact la_borrachita_69@hotmail.com When Two years ago Artist Gabriel Callico/Diego Studio Callico Tattoo Location Pocitos Cuando estaba por cumplir 15, le dije a mi madre que quería un piercing en la oreja. Ella no tenía mucha idea de que era lo que yo quería, pensó que era un agujerito más. En noviembre del 2001, dos meses después de cumplir 15, fui hasta Callico (Studio donde mi hermano se había perforado y uno de los más reconocidos del Uruguay) con mis dos hermanos y mi madre.
El lugar era chiquito, con vidrieras con piezas de todo tipo y muchas revistas de tatuajes y piercings. Había un sillón muy cómodo y una escalerita que bajaba a una especie de consultorio. Había una sola persona, una chica, esperando a su novio que se estaba tatuando. Con tanta gente el lugar parecía más chico todavía.
De ese consultorio salió un chico de unos 20 años, con las orejas expandidas unos 6 o 7 mm, y toda la cara llena de cicatrices chiquitas, consecuencia de los piercings. Este chico, Diego, me preguntó que era lo que yo quería. Como yo no sabía el nombre del piercing, le explique que era una barra que fuera desde donde nace el cartílago, hasta después de la vuelta. Me dijo que era un "industrial" y me mostró la pieza. Primero me sorprendió un poco, porque no tenía idea que era tan grande. Cuando le comente eso, me dijo "esto es grande". No sean mal pensados, me lo dijo refiriéndose a su lengua, que tenía una joya enorme.
Me hizo pasar al consultorio y vi que todo era muy limpio. Gabriel, el dueño del local y el tatuador, terminó con el trabajo que estaba haciendo y me dijo que era él el que me iba a perforar. Me mostró como limpiaba la pieza, como abría la jeringa, etc. Con un lápiz de cirujano, me dibujo dos puntitos en donde la aguja iba a entrar y salir. Después, mientras esperábamos a que la anestesia haga efecto, se puso a hablar conmigo para tranquilizarme (se ve que vio mi cara de susto).
Cuando pasaron unos 2 minutos (que parecieron eternos), me dijo "voy" y pasó la aguja. No sentí dolor, solo la sensación del cartílago abriéndose, como cuando uno corta carne cruda con un chuchillo con poco filo. Sacó la aguja del agujero y pasó la barra. Después repitió lo mismo con la otra parte de la oreja. Ya estaba pronto! Fueron unos 15 minutos en total. Me dijo que para cuidarlo necesitaba limpiarlo 3 veces por día con suero fisiológico, que no lo tocara con las manos sucias, que evitara usar el teléfono de ese lado y que para dormir lo tapara con una gasa esterilizada.
La primera vez que me vi en el espejo con mi nuevo piercing... lo odie! No me gustaba para nada, pero supuse que era porque tenía la oreja muy hinchada y roja. A medida que pasaba el tiempo me fue gustando más, hasta que me encantó.
Un mes después de hacérmelo, me fui a Brasil con mis amigos del liceo. Estábamos en una cancha de fútbol y un compañero me pegó un pelotazo en el piercing. Debe haber sido el dolor mas fuerte que sentí. Sentía como la oreja se hinchaba y el piercing empezaba a quedar apretado. No tuve más remedio que sacármelo. A la semana cuando volví a Montevideo, fui de nuevo a Callico a hacérmelo. El procedimiento fue el mismo, con la única diferencia que esta vez me lo hizo Diego y que la anestesia no hizo mucho efecto, por lo que me dolió bastante.
Pasó el tiempo, y a medida que se iba cicatrizando (yo no lo cuidaba demasiado), me salía una bola al lado de uno de los agujeros. Fui al dermatólogo y me dijo que era un queloide, y que me tenía que sacar el piercing. Yo le dije que ni loca, porque otra vez no me iba a perforar. Entonces (medio enojado, diciendo que hay gente para todo y otras boberías) me dijo que me ponga, 3 veces al día, agua hervida con borato de sodio y una crema, Kenacort. Por suerte, a las 3 semanas se me fue y no quedo ninguna marca. Después me empezó a salir otro, del otro lado del agujero. Volví a hacer el tratamiento pero no se fue, quedo así, horrible. Por suerte la bola de arriba lo tapaba y no se veía tanto.
Hace dos meses, más o menos, fui de nuevo a Callico y compre una barra mas larga, para bajarme el agujero. También, el procedimiento fue igual, solo que esta vez fue una perforación sola, y que usó un catéter. Una semana después, el agujero en donde antes estaba la otra barra se cerró completamente. Y el queloide, desapareció notoriamente. Por lo que me dijeron, podía ser que el piercing estuviera medio apretado en la oreja y por eso el queloide no se iba.
Ese fue mi último piercing. Ahora estoy juntando la plata para hacerme uno en la lengua. Mi madre no me deja, me dijo que solo cuando sea mayor de edad (18 años). Todavía me falta un año entero!! Pero bueno, por lo menos ya voy a tener la plata.
También estoy pensando en hacerme algún tatuaje, lo que pasa es que todavía no encontré nada que me guste!!
Como consejo les puedo decir que si tienen ganas, háganlo. Es una sensación indescriptible, y más, si les pasa como a mi, que la persona que me lo puso (el piercing) me encanta!! No sé, lo único que les puedo decir es que tengan cuidado. Fíjense como es el estudio, si es limpio, que el piercer sea amable y que les conteste todas sus dudas y que todo lo que use este esterilizado previamente.